jueves, 13 de diciembre de 2012

Luna

Luna que reflejas lo que siento
y me bañas en luz de plata.
Me rodeas con tus brazos fríos
y me miras con mirada pálida.
Desciende de tu lecho para acariciar tu pelo,
desciende y podré besar tus labios.
Oscura noche,
abismo del olvido,
llamo a tus soldados estelares para que me guíen.
Hoy no está mi amada,
hoy no está la luna,
hoy me entristezco
y se me quiebra el alma.

Ojos boscosos

Y cuando abrió los ojos fue como si me perdiera en la profundidad de un bosque. Como si, tumbado en el suelo, observase los rayos del sol atravesar las hojas.
Entonces sonrió, apretando sus labios rosados, y notando crecer el ritmo de mis latidos, terminé esbozando mi propia sonrisa.
Deseé que se detuviera el tiempo y los segundos se volvieron horas y nuestras miradas continuaron cruzadas.


Soldado enamorado

Soldado enamorado

Las balas silban a mi alrededor. Solo consigo ver angustia y dolor. Esto es imposible, no conseguiré salir de aquí.
Un escalofrío recorre mi espalda, apoyada contra la pared, y noto mi corazón latir precipitadamente. Vuelven los recuerdos. Aquella sonrisa tímida, aquellos ojos claros... Siempre los buscaba por los rincones y, al verlos, siempre terminaba suspirado. Pero nunca besé esos labios, nunca le mostré lo que sentía, bueno, lo que aún siento.
Unas lágrimas besan mi mejilla, mas mis latidos se vuelven cálidos y termino sonriendo. Me doy cuenta de que el recuerdo abraza mi alma y me llena de fuerza. Ahora sé que debo salir de aquí, que puedo hacerlo, y que, al final, podré tenerla entre mis brazos.