miércoles, 7 de diciembre de 2011

Corazón de Plata 5

Capítulo 5

Se oía el leve chirrido de las bisagras oxidadas de alguna ventana que se mecía con el viento. A parte de eso solo existía el silencio. Kay todavía se sentía como en un sueño, como si viviera una vida que no era la suya, pero ahí estaba. Todo era tan confuso que no se atrevía ni a comentarlo con Lian. Lo había conocido hacía unas escasas horas, pero se sentía a gusto de ir acompañado, aunque fuese un fantasma. Buscaban la casa de la “Vieja Plumífera”, pero Kay no sabía cual podía ser. El vivía en una granja cercana, pero siempre se había criado allí, ayudando a sus padres, y los recados en los que había que ir hasta el pueblo los hacían sus hermanos mayores. Ahora es cuando se daba cuenta de que en sus dieciséis años no había salido nunca de la granja. Su familia muchas veces hablaba de aldeanos a los que conocían y muchas veces habían hablado de Ornel, pero nunca habría pensado que era la persona que le había hecho esto.
Mientras andaban Kay escuchó unos cacareos detrás de una valla alta de madera. Decidió mirar a través de uno de los huecos entre las tablas y pudo observar las plumas blancas de una gallina regordeta.
-Esta debe de ser la casa -susurró Lian con una sonrisa.
-Eso parece.
Rodearon la valla y se detuvieron ante la puerta. Era una casita baja y pequeña, con una buhardilla y una ventana cerca de la puerta. Kay fue a asomarse a esta y aunque intentó distinguir algo solo pudo ver las oscuridad. Justo en ese instante las nubes dejaron a la vista un ligero rayo de la luz de la luna. Esto le sirvió para ver un pequeño destello procedente de una sombra que se movió. Exaltado volvió fijarse, pero ya no había nada.
-¿Has visto algo? -preguntó Lian al ver su reacción.
-Me ha parecido ver a alguien.
-Será Ornel. No te extrañe que nos esté esperando. Llama a la puerta a ver si contesta.
Kay levantó la mano para golpear la puerta. Empezó a temblarle el pulso y sintió como se le aceleraba el corazón. Golpeó con los nudillos y esperó, pero no hubo ninguna respuesta. Iba a volver a llamar cuando la puerta se deslizó hacia dentro levemente. Miró a Lian y decidió empujarla más para poder entrar. Entre la penumbra pudo observar un viejo sillón junto a lo que parecía una chimenea en el lado de la ventana. Dio unos pasos con las manos en alto para no chocarse y notó lo que podría ser una mesa de madera. Los ojos se le fueron acostumbrando y detrás de la mesa pudo ver los escalones que llevaban a la buhardilla. También había un arco que conducía a otra habitación algo más pequeña. Se acercó a él y observó que en ella se hallaban armarios llenos de objetos que parecían útiles de cocina. Fue a entrar por él cuando sintió el frió acero en su garganta. Asustado dio un paso atrás mientras le siguió la figura de una mujer con un cuchillo en la mano. Esta chasqueó sus dedos haciendo aparecer una llamita, suficiente para poder ver mejor.
-¿Quien eres? -pronunció con una voz dulce, pero severa. Era una chica joven. Su cabello de ébano le caía sobre los hombros. La luz de la llama hacía brillar sus ojos azules y resaltaba su tez pálida. Un chaleco verdoso daba forma a su cuerpo sobre una camisa clara y un cinturón con la vaina del cuchillo adornaba su cintura. Llevaba colgado al cuello un pequeño disco dorado con lo que parecía una esmeralda en el centro. Y de su hombro colgaba una bolsa de color pardo. Detrás de ella se apreciaba un gran caldero y una puerta de madera que debía de llevar al patio donde dormían las gallinas.
-Esta no puede ser Ornel-susurró Lian en su mente.-Aun así debes tener cuidado, parece que sabe usar magia.
-Te he hecho una pregunta- su tono brusco denotaba impaciencia.
-Me llamo Kay y estoy buscando a la mujer que vive aquí-logró pronunciar.
-Pues no está aquí, ya he registrado la casa entera. Aunque he de decir que debió partir hace muy poco porque cuando he llegado aun quedaban mínimas brasas en la chimenea -le miró de arriba abajo.-¿Por qué la buscas?
-No creo que me creyeses.
-Mira... Kay era, ¿no? No hace falta que me lo cuentes pero yo también la estoy buscando. Así que mientras no seas un estorbo, puedes acompañarme. No creo que esté muy lejos.
Apartó a Kay y empezó a andar hacia la puerta. Cuando estaba en el umbral se paró en seco y se giro.
-Por cierto, me llamo Abigail -dijo sonriendo.-Y si intentas alguna tontería probarás el filo de mi cuchillo. Esto también va por ti -fijó su mirada detrás de Kay.
-¿Puedes verme?-susurró asombrado Lian.
-Este colgante otorga más poderes de los que crees -dijo tocando el medallón.
Con esto salió por la puerta y los dos chicos la siguieron.
-¿Sabes a donde a podido ir? -Preguntó Kay.
-Pues como comprenderás no tengo ni idea, en su casa no había ninguna pista -agachó la cabeza.-Tenía que irse justo ahora...
-Bueno como tú has dicho muy lejos no puede estar, así que intentemos buscarla.
Abigail asintió y los tres empezaron a andar mientras empezaba a oírse el dulce susurro de unos grillos. De repente se abrió la puerta de una casa vecina y se asomó un hombre corpulento con un candil en la mano. Al momento Abigail apagó su llama.
-Vosotros dos -les llamó con voz cansada.-Os he visto salir de la casa de la vieja Ornel. Si la estáis buscando yo os puedo decir a donde a ido. Hoy un hombre a venido anunciando que un grupo de artistas a llegado con su caravana a Aritel, un pueblo a pocas millas de aquí. Parece ser que a Ornel le ha interesado y ha decidido ir a ver ya que a demás debía hacer unas compras, o algo así me ha dicho mi mujer, que solo vive para cotillear lo que pasa en el pueblo.
-Y, ¿cómo podemos llegar a ese pueblo? -preguntó la chica.
-Muy sencillo, solo tenéis que seguir el sendero que sale del sureste del pueblo. Por allí esta -señaló en la dirección.
-Muchas gracias buen hombre.
-Tener cuidado chiquillos -diciendo esto volvió a meterse en su casa.
-Pues nos toca ir hasta Aritel. Así que de momento encaminémonos hasta el sendero. Mientras tanto puedes contarme lo que te ha pasado, a ver si te creo o no -exclamó la joven con una risa burlona.
Kay empezó a contarle todo mientras se alejaban del pueblo y se engullían en la noche con una llamita como único lucero.

1 comentario:

  1. x fin la continuacion!!!! me encantaa :D sigue asi ^^ aunque la chica me a dado miedo xD

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