miércoles, 1 de junio de 2011

Corazón de plata 4

Capítulo 4
El graznido del cuervo resonó en la estancia y este agachó la cabeza con el suave tacto de la mano arrugada.  La luz del mediodía hizo brillar sus ojos, negros como el carbón, y su pálida piel. Mirando en la lejanía a través de la ventana por la que el cuervo había entrado sonrió.
-A sí que ha decidido hacerme una visita…-susurró la anciana.- Creo que antes le voy a hacer un pequeño regalo. Ja, ja, ja.
El ave batió sus alas y con un nuevo graznido se alejó de allí.

La luz verdosa danzaba sobre el plateado pelaje lobuno de Kay. Gracias a las almohadillas de sus zarpas podía caminar sobre la arena, las piedras y raíces del bosque sin hacerse daño. Esto le recordó una vez en la que, de pequeño, se clavó una piedra puntiaguda en el pie y su madre le curó la herida. Una sonrisa nostálgica asomó en su hocico y Lian se dio cuenta, pero no dijo nada. Andaban entre los árboles sin rumbo fijo esperando a que anocheciese.
-Tengo hambre. ¿Por qué no buscamos algo de comer?-Preguntó Kay a través de su mente.
-¡Anda es verdad! Como estoy muerto no me había dado cuenta de que tú sí que tienes que saciar tus necesidades básicas, perdona. Además, seguro que el cuerpo de lobo te pide más alimento del que solías comer. Pero hay un inconveniente.
-¿Cuál? No me digas que esto tiene más cosas secundarias.
-No hombre, es solo que como lo lobo que eres deberás cazar para comer. Y el inconveniente es: ¿tú sabes cazar?
-He ido con mi padre a cazar muchas veces, yo no veo que eso sea un inconveniente.
-Kay, has cazado como humano pero, ¿sabes usar las zarpas y los colmillos?
-Tienes razón, ¿cómo voy a aprender a hacer eso?-Kay bajó la mirada.
-Puede que te salga instintivamente, vamos a buscar una presa.
Con esto empezaron a observar cada rincón más detenidamente. Kay empezó a olisquear el aire y de entre todos los olores, encontró el que buscaba. Giró la cabeza hacia el lugar del que provenía y pudo oír el leve crujir de una ramita seca.
-Allí
Kay empezó a acercarse, algo interior le decía como hacerlo. Un paso, otro, siempre sigiloso. El olor, cada vez más cercano, le empezaba a hacer la boca agua. Entre las sombras de unos arbustos observó al pequeño animal. De orejas caídas, era un conejo cobrizo con pelaje mullido. Dejó asomar un colmillo y adelantó una pata. En otro momento no podría haberle hecho daño, pero ahora le parecía un manjar exquisito, solo debía abalanzarse sobre él. Y justo cuando iba a hacerlo una sombra cubrió al conejo y este salió huyendo. Miró hacia arriba y vio una silueta humana. El miedo le inundó al descubrir que iba armado. Su respiración se cortó y su mente se nubló.
-¡Kay cuidado!
Las palabras del fantasma le activaron el cuerpo y pudo esquivar un tajo de cuchillo que pasó a varios milímetros de su rostro. Enseñó sus dientes y gruñó. Y antes de que el hombre pudiera reaccionar se abalanzó sobre su tobillo y se lo mordió. Con el lobo enganchado a su pierna el cazador gritó. La sangre le recorría caliente el morro mientras el atacado se retorcía intentando que se soltase. Tan empeñado estaba en no soltarlo que no se dio cuenta de que los últimos rayos de sol se despidieron en el horizonte. Su cuerpo se retorció y su pelaje dejo paso a una suave piel morena. Dejó de morder al hombre mientras su rostro volvía a ser humano y ahora fue este el que se quedó paralizado al ver la transformación del chico.
-Eres el chico maldito. Me pagarán mejor por alguien como tú que por una simple piel de lobo, por muy bonita que sea.
Iba a golpearlo para poder llevárselo cuando Kay, todavía agachado, invocó la daga en medio de un humo azulado y alzando todo su cuerpo recorrió su filo por el cuello del hombre. La luz de la luna, que ahora reinaba el firmamento, brilló a lo largo de su cuerpo desnudo mientras el cazador caía y la sangre brotaba de la herida.
Kay soltó la daga asombrado de lo que había hecho y esta desapareció como había venido.
-L-lo he matado…
-Si no lo hubieses hecho, él te habría matado a ti o vendido a un circo o algo peor.-Le susurró Lian intentando ayudarle.
De repente se oyeron las alas de un ave salir volando.
-Seguro que es un pájaro de Ornel y seguro que al cazador lo ha mandado ella. Ahora, si quieres ir a visitarla, lo mejor es que te vistas. No puedes ir así. Cógete las ropas del muerto, seguro que algo te sirve.
-¿Pero qué dices? No puedo hacer eso.
-Kay esto no es más que el principio, estoy seguro que robarle las ropas a un muerto no va a ser lo peor que tengas que hacer.
-De acuerdo, tienes razón.
Con su mirada preocupada, cogió la ropa del cuerpo y se vistió. Había tenido suerte y solo el jubón le estaba un poco ancho. Ocultó el cuerpo en unos arbustos y decidido miró a Lian. Fueron hacia la salida del bosque y bajo las estrellas se encaminaron hacia el pueblo.

2 comentarios:

  1. Yo también estoy de acuerdo con Lían y me da miedo eso de que el pobre Kai tendrá que hacer cosas peores genial capitulo y muy rapido por cierto espero el siguiente

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  2. que rápido subiste este cap, pero me encanta >w<

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