sábado, 24 de diciembre de 2011

Navidad

Como habréis notado, hace poco subí el quinto capítulo de Corazón de Plata y espero subir pronto el siguiente. Antes de nada pediros perdón por dejar el blog casi olvidado y sin subir ningún capítulo, pero entre unas cosas y otras no me pongo a escribir. Pero me da pena que esté tan vacío y por ello voy a intentar hacer el esfuerzo de seguir escribiendo de forma más constante.
Después de todo esto quería desearos una feliz Navidad y un feliz año nuevo a todos los que me seguís (a pesar de mi tardanza xD). Y como este es un blog de historias os dejo una de temática navideña con unos personajes que os van a sonar un poquito. Espero que os guste.

Navidad

Las llamas anaranjadas de las velas centelleaban haciendo brillar todos los platos de la mesa. La chimenea llenaba de calor la sala mientras que la nieve caía afuera, decorando de frío invierno los árboles del jardín. Un pequeño pino se hallaba en una esquina adornado con esferas de colores, mientras que una estrella dorada reinaba en su cúspide.
Una mujer anciana, con un gorrito rojo, transportaba una bandeja plateada sobre la que se encontraba un enorme pavo relleno. Todas las personas sentadas en la mesa se pararon a mirarla y sonrieron.
-¡Empieza la cena! -anunció la señora con gesto amable mientras colocaba la bandeja en la mesa junto a los demás platos llenos de comida y se sentaba.
-Muchas gracias Ornel. Todo tiene una pinta deliciosa -dijo Kay a la vez que todos los demás asentían dando a entender que sentían lo mismo.
Todos cogieron sus cubiertos y empezaron a probar los platos, comentaban anécdotas y se reían. Vanesa y Nigel estaban sentados cerca del fuego y cuando se miraban las llamas hacían brillar sus ojos. Ornel charlaba con Abigail de un hechizo que le había salido mal y de todo lo que tuvo que limpiar y ella se reía. Mientras, Lian observaba la comida sin poder probarla, pero se entretenía hablando con los demás, y Kay cogió un buen trozo del pavo relleno ya necesitaba saciar su instinto animal. También cenaba con ellos un chico de cabello negro con un tatuaje azulado de lo que parecía un dragón bajo la camisa. Sus ojos verdosos presentaban brillos de un color violeta y con ellos miraba a la joven que se hallaba a su lado, una chica pelirroja de piel clara y finos labios rosados. Además les acompañaba otra chica que observaba la nieve caer tras la ventana con sus ojos grises. Su pelo largo y plateado reposaba sobre sus hombros, brillando por la luz de las velas mientras sus labios formaban una amplia sonrisa.
-¿Me pasas la salsa de arándanos Nomek? -preguntó la chica pelirroja.
-Claro -contestó el chico moreno cogiendo el cuenco en el que esta se hallaba.
-Shilian, ¿luego me lo pasas a mi, por favor? -aclamó Aiko con voz dulce.
-De acuerdo.
Todos comían y conversaban alegremente mientras transcurría la cena. En el patio unos ojos les observaban tras unas gafas cuadradas. Debajo de su barba blanca asomó una sonrisa.
-Estos chicos si que se han portado bien.
El hombre se subió el cinturón sobre su abrigo rojo y depositó nueve figuritas, que había sacado de su saco, en el alféizar de la ventana sin que ninguno de los que estaba dentro se diese cuenta y desapareció. Una representaba un cuervo de perlas, otra un lobo de plata, un dragón de zafiro, una lechuza también plateada, una lágrima de esmeralda, un faro de ópalo, una estrella y una flor de oro y una espada con la empuñadura de rubí. Cada una de ellas representaba a una persona y por ello tenían labrado su nombre. Un nombre, un destino.


Tenía ganas de juntar a todos mis personajes en una historieta xD, aunque fuese de esta forma un poco cutre, ya haré alguna historieta mejor. Como habréis visto hay un personaje que todavía no ha sido nombrado en ninguna de mis historias, pero ya aparecerá, tomároslo como un pequeño anticipo.
Me gustaría que me dijeseis para quien creéis que es cada figurita en los comentarios, a ver si acertáis. Solo me queda deciros que paséis unas felices fiestas y que intentaré subir el capítulo seis pronto.
PD: Me estoy dando cuenta de que puede que no quede muy claro quien es cada uno de los personajes. Os lo explico aquí por si acaso. Los de Corazón de Plata supongo que los conocéis, Nigel y Vanesa son del relato Tres deseos y de Cántico de dragón son Nomek, el chico moreno con el dragón tatuado en el pecho, y Shilian, la chica pelirroja (aquella que hace el ritual). La otra chica que queda, la del pelo plateado es Aiko y es un personaje nuevo. Siento este lío y espero haberlo solucionado.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Corazón de Plata 5

Capítulo 5

Se oía el leve chirrido de las bisagras oxidadas de alguna ventana que se mecía con el viento. A parte de eso solo existía el silencio. Kay todavía se sentía como en un sueño, como si viviera una vida que no era la suya, pero ahí estaba. Todo era tan confuso que no se atrevía ni a comentarlo con Lian. Lo había conocido hacía unas escasas horas, pero se sentía a gusto de ir acompañado, aunque fuese un fantasma. Buscaban la casa de la “Vieja Plumífera”, pero Kay no sabía cual podía ser. El vivía en una granja cercana, pero siempre se había criado allí, ayudando a sus padres, y los recados en los que había que ir hasta el pueblo los hacían sus hermanos mayores. Ahora es cuando se daba cuenta de que en sus dieciséis años no había salido nunca de la granja. Su familia muchas veces hablaba de aldeanos a los que conocían y muchas veces habían hablado de Ornel, pero nunca habría pensado que era la persona que le había hecho esto.
Mientras andaban Kay escuchó unos cacareos detrás de una valla alta de madera. Decidió mirar a través de uno de los huecos entre las tablas y pudo observar las plumas blancas de una gallina regordeta.
-Esta debe de ser la casa -susurró Lian con una sonrisa.
-Eso parece.
Rodearon la valla y se detuvieron ante la puerta. Era una casita baja y pequeña, con una buhardilla y una ventana cerca de la puerta. Kay fue a asomarse a esta y aunque intentó distinguir algo solo pudo ver las oscuridad. Justo en ese instante las nubes dejaron a la vista un ligero rayo de la luz de la luna. Esto le sirvió para ver un pequeño destello procedente de una sombra que se movió. Exaltado volvió fijarse, pero ya no había nada.
-¿Has visto algo? -preguntó Lian al ver su reacción.
-Me ha parecido ver a alguien.
-Será Ornel. No te extrañe que nos esté esperando. Llama a la puerta a ver si contesta.
Kay levantó la mano para golpear la puerta. Empezó a temblarle el pulso y sintió como se le aceleraba el corazón. Golpeó con los nudillos y esperó, pero no hubo ninguna respuesta. Iba a volver a llamar cuando la puerta se deslizó hacia dentro levemente. Miró a Lian y decidió empujarla más para poder entrar. Entre la penumbra pudo observar un viejo sillón junto a lo que parecía una chimenea en el lado de la ventana. Dio unos pasos con las manos en alto para no chocarse y notó lo que podría ser una mesa de madera. Los ojos se le fueron acostumbrando y detrás de la mesa pudo ver los escalones que llevaban a la buhardilla. También había un arco que conducía a otra habitación algo más pequeña. Se acercó a él y observó que en ella se hallaban armarios llenos de objetos que parecían útiles de cocina. Fue a entrar por él cuando sintió el frió acero en su garganta. Asustado dio un paso atrás mientras le siguió la figura de una mujer con un cuchillo en la mano. Esta chasqueó sus dedos haciendo aparecer una llamita, suficiente para poder ver mejor.
-¿Quien eres? -pronunció con una voz dulce, pero severa. Era una chica joven. Su cabello de ébano le caía sobre los hombros. La luz de la llama hacía brillar sus ojos azules y resaltaba su tez pálida. Un chaleco verdoso daba forma a su cuerpo sobre una camisa clara y un cinturón con la vaina del cuchillo adornaba su cintura. Llevaba colgado al cuello un pequeño disco dorado con lo que parecía una esmeralda en el centro. Y de su hombro colgaba una bolsa de color pardo. Detrás de ella se apreciaba un gran caldero y una puerta de madera que debía de llevar al patio donde dormían las gallinas.
-Esta no puede ser Ornel-susurró Lian en su mente.-Aun así debes tener cuidado, parece que sabe usar magia.
-Te he hecho una pregunta- su tono brusco denotaba impaciencia.
-Me llamo Kay y estoy buscando a la mujer que vive aquí-logró pronunciar.
-Pues no está aquí, ya he registrado la casa entera. Aunque he de decir que debió partir hace muy poco porque cuando he llegado aun quedaban mínimas brasas en la chimenea -le miró de arriba abajo.-¿Por qué la buscas?
-No creo que me creyeses.
-Mira... Kay era, ¿no? No hace falta que me lo cuentes pero yo también la estoy buscando. Así que mientras no seas un estorbo, puedes acompañarme. No creo que esté muy lejos.
Apartó a Kay y empezó a andar hacia la puerta. Cuando estaba en el umbral se paró en seco y se giro.
-Por cierto, me llamo Abigail -dijo sonriendo.-Y si intentas alguna tontería probarás el filo de mi cuchillo. Esto también va por ti -fijó su mirada detrás de Kay.
-¿Puedes verme?-susurró asombrado Lian.
-Este colgante otorga más poderes de los que crees -dijo tocando el medallón.
Con esto salió por la puerta y los dos chicos la siguieron.
-¿Sabes a donde a podido ir? -Preguntó Kay.
-Pues como comprenderás no tengo ni idea, en su casa no había ninguna pista -agachó la cabeza.-Tenía que irse justo ahora...
-Bueno como tú has dicho muy lejos no puede estar, así que intentemos buscarla.
Abigail asintió y los tres empezaron a andar mientras empezaba a oírse el dulce susurro de unos grillos. De repente se abrió la puerta de una casa vecina y se asomó un hombre corpulento con un candil en la mano. Al momento Abigail apagó su llama.
-Vosotros dos -les llamó con voz cansada.-Os he visto salir de la casa de la vieja Ornel. Si la estáis buscando yo os puedo decir a donde a ido. Hoy un hombre a venido anunciando que un grupo de artistas a llegado con su caravana a Aritel, un pueblo a pocas millas de aquí. Parece ser que a Ornel le ha interesado y ha decidido ir a ver ya que a demás debía hacer unas compras, o algo así me ha dicho mi mujer, que solo vive para cotillear lo que pasa en el pueblo.
-Y, ¿cómo podemos llegar a ese pueblo? -preguntó la chica.
-Muy sencillo, solo tenéis que seguir el sendero que sale del sureste del pueblo. Por allí esta -señaló en la dirección.
-Muchas gracias buen hombre.
-Tener cuidado chiquillos -diciendo esto volvió a meterse en su casa.
-Pues nos toca ir hasta Aritel. Así que de momento encaminémonos hasta el sendero. Mientras tanto puedes contarme lo que te ha pasado, a ver si te creo o no -exclamó la joven con una risa burlona.
Kay empezó a contarle todo mientras se alejaban del pueblo y se engullían en la noche con una llamita como único lucero.

jueves, 4 de agosto de 2011

Cántico de dragón

Sé que no es la historia que estabais esperando, pero mientras revisaba algunos relatos que tenía en el ordenador he visto este y he decidido revisarlo y subirlo, asi que espero que os guste. Si el relato os gusta puede que termine continuandolo aunque he de decir que es una especie de prólogo que hice para el concurso de un foro y no tenía pensado nada más de la historia.

Las aguas se mecían con pequeñas olas que abrazaban la arena dorada. Chocaban contra el rocoso acantilado y llenaban la noche con su estruendo. La niebla, algo tímida, dejaba extender sus brazos sobre la pequeña playa y el reflejo de la luna en el agua daba al lugar un toque mágico. Una suave brisa se colaba por las grietas de las rocas arrancando susurros y lamentos. Sin embargo estos no eran los únicos sonidos audibles, en el interior de una cueva sombría, de cuyo techo colgaban estalactitas que intentaban alcanzar a su pareja estalagmita y fusionarse en su amor eterno, podía oírse el eco de voces humanas que cantaban en un lenguaje extraño. Las sombras producidas por las antorchas de las paredes de la cueva daban un toque misterioso a esta. En sus grandes profundidades se encontraba un grupo de hombres y mujeres vestidos con túnicas violetas. Encapuchados como estaban, formaban un círculo en torno a un gran pedestal lleno de signos extraños en el que se hallaba tumbado un chico joven semidesnudo de piel cobriza. Su pelo de ébano reposaba sobre la pálida piedra y, aunque tenía los ojos cerrados, sus rasgos presentaban una ligera belleza. A su lado, con una túnica plateada, se alzaba una joven hermosa, de cabellos rojizos cual fuego ardiente que reposaban, ondulados, sobre sus hombros. Sus finos labios rosados murmuraban un canto melódico con una dulce y tierna voz. Y sus ojos avispados de esmeralda miraban al frente mientras los demás completaban el canto. De repente el canto cesó y los dibujos extraños del pedestal y de las columnas que rodeaban la estancia se iluminaron. La joven cogió un cuenco lleno de agua cristalina y lo fue vertiendo sobre el cuerpo del chico. El líquido serpenteó por su pecho, iluminado del mismo tono azulado de los símbolos de la cueva, formando el dibujo de un dragón enroscado sobre la piel del joven. Al momento abrió los ojos, de un color casi mágico y los volvió a cerrar para volver a la oscuridad, sintiendo como si cayera en las profundidades del más grande océano.

miércoles, 27 de julio de 2011

Explicación de tardanza

Esta entrada es para explicaros porque tardo tanto en escribir Corazón de plata y para pediros disculpas. Hace poco una amiga me habló de un concurso de escritura y decidí apuntarme xD. Resulta que no se puede presentar ningúna historia publicada en blogs o cualquier otro sitio, con lo que tengo que crear otra historia distinta y ahora le estoy dedicando tiempo a ella. He de decir que si no ganara el concurso publicaré aqui dicha historia xD. Bueno también contaros que he añadido nuevas cosas al blog y he creado una página en facebook en la que podeis comentar cosas sobre este. No obstante Corazón de plata continuará, solo teneis que tener algo de paciencia. Además he decidido publicar en el blog más cosas a parte de historias, con lo que pronto vereis anecdotas o recomendaciones de cosas que me gusten, con esto quiero intentar que el blog esté algo más activo xD.
Si teneis cualquier sugerencia o duda no dudeis en plantearla en los comentarios o en el chat.
Aprovecho para decir que ultimamente estoy super enganchado a la saga de libros de moda Canción de hielo y fuego que hace nada estreno serie televisiva de su primer libro: Juego de tronos.
Otro día haré una entrada sobre esta saga algo más a fondo, hasta entonces os recomiendo que los leais, son libros muy buenos xD.

Bueno me despido ya. Espero que esteis pasando un buen verano ^^ y a todos aquellos que tengais que recuperar alguna asignatura ¡Ánimo! seguro que lograis conseguirlo. Y a los fans de Corazón de plata os pido disculpas por tardar tanto.

miércoles, 1 de junio de 2011

Corazón de plata 4

Capítulo 4
El graznido del cuervo resonó en la estancia y este agachó la cabeza con el suave tacto de la mano arrugada.  La luz del mediodía hizo brillar sus ojos, negros como el carbón, y su pálida piel. Mirando en la lejanía a través de la ventana por la que el cuervo había entrado sonrió.
-A sí que ha decidido hacerme una visita…-susurró la anciana.- Creo que antes le voy a hacer un pequeño regalo. Ja, ja, ja.
El ave batió sus alas y con un nuevo graznido se alejó de allí.

La luz verdosa danzaba sobre el plateado pelaje lobuno de Kay. Gracias a las almohadillas de sus zarpas podía caminar sobre la arena, las piedras y raíces del bosque sin hacerse daño. Esto le recordó una vez en la que, de pequeño, se clavó una piedra puntiaguda en el pie y su madre le curó la herida. Una sonrisa nostálgica asomó en su hocico y Lian se dio cuenta, pero no dijo nada. Andaban entre los árboles sin rumbo fijo esperando a que anocheciese.
-Tengo hambre. ¿Por qué no buscamos algo de comer?-Preguntó Kay a través de su mente.
-¡Anda es verdad! Como estoy muerto no me había dado cuenta de que tú sí que tienes que saciar tus necesidades básicas, perdona. Además, seguro que el cuerpo de lobo te pide más alimento del que solías comer. Pero hay un inconveniente.
-¿Cuál? No me digas que esto tiene más cosas secundarias.
-No hombre, es solo que como lo lobo que eres deberás cazar para comer. Y el inconveniente es: ¿tú sabes cazar?
-He ido con mi padre a cazar muchas veces, yo no veo que eso sea un inconveniente.
-Kay, has cazado como humano pero, ¿sabes usar las zarpas y los colmillos?
-Tienes razón, ¿cómo voy a aprender a hacer eso?-Kay bajó la mirada.
-Puede que te salga instintivamente, vamos a buscar una presa.
Con esto empezaron a observar cada rincón más detenidamente. Kay empezó a olisquear el aire y de entre todos los olores, encontró el que buscaba. Giró la cabeza hacia el lugar del que provenía y pudo oír el leve crujir de una ramita seca.
-Allí
Kay empezó a acercarse, algo interior le decía como hacerlo. Un paso, otro, siempre sigiloso. El olor, cada vez más cercano, le empezaba a hacer la boca agua. Entre las sombras de unos arbustos observó al pequeño animal. De orejas caídas, era un conejo cobrizo con pelaje mullido. Dejó asomar un colmillo y adelantó una pata. En otro momento no podría haberle hecho daño, pero ahora le parecía un manjar exquisito, solo debía abalanzarse sobre él. Y justo cuando iba a hacerlo una sombra cubrió al conejo y este salió huyendo. Miró hacia arriba y vio una silueta humana. El miedo le inundó al descubrir que iba armado. Su respiración se cortó y su mente se nubló.
-¡Kay cuidado!
Las palabras del fantasma le activaron el cuerpo y pudo esquivar un tajo de cuchillo que pasó a varios milímetros de su rostro. Enseñó sus dientes y gruñó. Y antes de que el hombre pudiera reaccionar se abalanzó sobre su tobillo y se lo mordió. Con el lobo enganchado a su pierna el cazador gritó. La sangre le recorría caliente el morro mientras el atacado se retorcía intentando que se soltase. Tan empeñado estaba en no soltarlo que no se dio cuenta de que los últimos rayos de sol se despidieron en el horizonte. Su cuerpo se retorció y su pelaje dejo paso a una suave piel morena. Dejó de morder al hombre mientras su rostro volvía a ser humano y ahora fue este el que se quedó paralizado al ver la transformación del chico.
-Eres el chico maldito. Me pagarán mejor por alguien como tú que por una simple piel de lobo, por muy bonita que sea.
Iba a golpearlo para poder llevárselo cuando Kay, todavía agachado, invocó la daga en medio de un humo azulado y alzando todo su cuerpo recorrió su filo por el cuello del hombre. La luz de la luna, que ahora reinaba el firmamento, brilló a lo largo de su cuerpo desnudo mientras el cazador caía y la sangre brotaba de la herida.
Kay soltó la daga asombrado de lo que había hecho y esta desapareció como había venido.
-L-lo he matado…
-Si no lo hubieses hecho, él te habría matado a ti o vendido a un circo o algo peor.-Le susurró Lian intentando ayudarle.
De repente se oyeron las alas de un ave salir volando.
-Seguro que es un pájaro de Ornel y seguro que al cazador lo ha mandado ella. Ahora, si quieres ir a visitarla, lo mejor es que te vistas. No puedes ir así. Cógete las ropas del muerto, seguro que algo te sirve.
-¿Pero qué dices? No puedo hacer eso.
-Kay esto no es más que el principio, estoy seguro que robarle las ropas a un muerto no va a ser lo peor que tengas que hacer.
-De acuerdo, tienes razón.
Con su mirada preocupada, cogió la ropa del cuerpo y se vistió. Había tenido suerte y solo el jubón le estaba un poco ancho. Ocultó el cuerpo en unos arbustos y decidido miró a Lian. Fueron hacia la salida del bosque y bajo las estrellas se encaminaron hacia el pueblo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Corazón de plata 3

Capítulo tres

Una luz arbórea bailaba reflejada en las ondulaciones del agua. La voz del bosque susurraba con cánticos de aves en la suave brisa. Mientras el riachuelo transcurría serpenteante, Kay observaba su rostro en él. Unos ojos salvajes detrás del plateado hocico intentaban hallar una explicación a todo aquello. Las lágrimas que caían eran ahogadas en la débil corriente riachuelo abajo. Allí estaba triste y desolado, sin haber podido siquiera despedirse de sus padres. ¿Por qué le había hecho aquello esa bruja? Miles de pensamientos desordenados no dejaban de atravesar su mente confundiéndole aún más.
Tumbado en la hierba inspiró profundamente y lo soltó en forma de suspiro. Debía buscar a la anciana bruja que le había hecho esto, pero no tenía fuerzas ni para pararse a pensar cómo conseguirlo, no sabía nada de ella. Seguía absorto en sus pensamientos cuando observó que en el reflejo del agua había algo raro, una figura humana se alzaba a su lado. Giró la cabeza bruscamente y halló que en el lugar donde había creído ver a alguien ya no había nadie. Extrañado volvió a mirar el reflejo y antes de poder ver algo oyó una voz que lo llamaba.
-Kay, estoy aquí.
Giró su cuerpo lobuno hacia el lugar del que procedía la voz. Ante él se hallaba un chico de más o menos su edad. Rizos dorados adornaban su rostro, su mirada era reflejo de la inmensidad del mar y sus finos labios dibujaban una sonrisa. Pero no era un chico normal, su cuerpo dejaba paso a la luz a través de él, con lo que podía distinguirse todo aquello que se encontraba detrás.
-Kay, no temas.-Su voz sonaba melódica.-Como comprenderás, yo no estoy vivo, soy un espíritu. Los humanos no nos pueden ver a no ser que su corazón cambie. En tu caso, la maldición que has sufrido te permite hacerlo. Yo en especial he estado ligado a ti desde el día en que morí, y cuando un fantasma está ligado a un humano es porque tiene que entender cómo y por qué murió, de forma que ese humano podrá ayudarle a conseguirlo. Asique ahora mismo solo puedes verme y oírme tú. Y por lo de hablarme no te preocupes, mientras seas lobo o estés rodeado de gente, podemos comunicarnos por la mente.
-No entiendo nada.-se oyó decir Kay a través del pensamiento.
-Es normal, todo esto debe ser muy raro para ti. A ver si me puedo explicar. Cuando una persona muere, puede recordar o no todo lo que le ha sucedido. Si lo recuerda podrá partir y descansar en paz, pero si no lo recuerda será ligado a una persona que le ayude a recordarlo. Esto es lo que me pasó a mí, llevo contigo desde que eras pequeño y conozco toda tu vida. Yo además he ido creciendo contigo de la forma en la que habría crecido si hubiese vivido. Y como estoy ligado a ti, nuestras mentes también lo están, lo que hace que podamos comunicarnos con pensamientos, pero solo cuando queremos. A parte de eso somos dos personas independientes y por lo cual, pensamos diferente. ¡Ah se me olvidaba! Mi nombre es Lian.
Kay todavía no salía de su asombro y no sabía si debía confiar en él, pero algo le dijo que podía hacerlo.
-Creo que voy entendiendo. Entonces, ¿tú sabes que es lo que me ha pasado?
-Por desgracia solo sé lo que tú sabes. Aunque he oído hablar de una bruja en el pueblo entre otros fantasmas, puede que sea la que te hizo esto. Se llama Ornel, común mente llamada “Vieja Plumífera” ya que se dedica a criar gallinas. Incluso hay rumores sobre ella que dicen que las aves se comunican con ella y le cuentan todo lo que ven.
-Entonces deberemos ir a hacerla una visita al anochecer. Por probar no perdemos nada.

lunes, 14 de febrero de 2011

Tres deseos


Hoy es San Valentín y me gustaría que disfrutaseis de esta pequeña historia:
Tres deseos

 Empezaba a dejarse ver el sol por el horizonte, teñía rosáceas las nubes del cielo y extendía sus rayos en todas direcciones. En su habitación un chico despertaba apagando el ruidoso despertador.
“Hoy me siento bien” Pensó.
Se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño. Abrió el grifo de la ducha y tras desvestirse se metió en ella. Cuando hubo terminado se vistió, desayunó y salió de su casa. Una suave brisa rozó su cuerpo, respiró profundamente y sonrió.
“Por fin es viernes”
Siguió andando hasta el instituto. Cuando llegó entró en su clase y se sentó al lado de su amiga Vanesa.
-¡Hola Vanesa!-sonrió
-¡Hola Nigel!-contestó Vanesa.
Mientras empezaba la clase Nigel miró a su amiga, parecía algo triste y distraída.
-¿Te pasa algo?
-No… Solo he dormido mal
Nigel se paró a pensar, seguro que ella no estaba así por eso, pero decidió dejarlo pasar por el momento.
El día transcurrió sin ninguna novedad, Vanesa seguía sintiéndose triste y algo cabizbaja, pero no decía nada. A la salida del instituto Nigel se paró delante de Vanesa.
-¿Te apetece que comamos por ahí? Hoy es viernes.
-Es que…
-Venga que te invito-le cortó Nigel sonriendo.
-Vale-logró decir ella también sonriendo.
-He decidido que hoy te voy a conceder tres deseos. Primer deseo, ¿dónde quieres ir a comer?-dijo muy entusiasmado.
-Bueno tampoco quiero abusar… Con ir al restaurante italiano que solemos ir me vale.
-Hecho. Dejamos las mochilas en casa y nos vemos allí en una hora. Adiós- hizo un gesto de despedida con la mano.
-Hasta luego-se despidió ella.
Nigel llegó pronto a la puerta del restaurante y vio llegar a Vanesa. La sonrió y entraron dentro. Se sentaron en una mesa junto a la ventana y pidieron dos platos de pasta. Cuando les trajeron los platos el olor invadió su olfato y cuando empezaron a comer el gusto hizo el resto. Vanesa seguía algo distraída, pero hablando y riendo pareció sentirse mejor.
-Ahora te toca el segundo deseo, ¿a dónde te gustaría ir?-preguntó Nigel al salir del restaurante.
-Pues ahora que lo dices…Han abierto unos puestos en el parque y me gustaría verlos, pero solo si a ti te apetece.
-Claro que me apetece, hoy he dicho que te voy a cumplir tres deseos.
-Ya pero…
-No hay peros que valgan. Vamos.
Llegaron al parque y se dirigieron a la zona de los puestos. Había mucha gente mirando. Algunos riendo, otros aburridos y otros comentado qué se habían comprado. Había niños correteando con globos en las manos y otros disfrutando de sus helados.
Los dos chicos caminaban mirando los puestos, se probaban cosas y sobre todo reían comentando las cosas divertidas que veían. Decidieron comprar helados después de ver todos los puestos y sentarse en el césped para comérselos. Mientras lo hacían una cálida brisa mecía las hojas de los árboles. Los rayos del sol las atravesaban y daban al lugar unos pequeños brillos color esmeralda.
-¡Qué bonito!-comentó Vanesa suspirando.
-Es verdad-un momento de silencio mientras lo observaban- Bueno, te queda un último deseo.
-Dentro de poco atardecerá. Me gustaría verlo desde un sitio alto. Toda la ciudad en un cálido color anaranjado.
-De acuerdo, en este parque hay una colina desde donde se puede ver gran parte de la ciudad, vallamos allí.
Se levantaron y anduvieron tranquilamente hasta la colina. Allí, sentados bajo un árbol, esperaron en silencio a que el momento llegara. El sol fue descendiendo y con ello se dedicaba a ir pintando los altos edificios a un tono anaranjado. Los cristales brillaban y el tiempo pareció detenerse por un instante. Un instante lleno de tranquilidad. Y por fin el sol terminó por ocultarse despidiéndose hasta un nuevo día.
-Muchas gracias Nigel-Vanesa ya parecía más contenta- Me ha encantado todo este día. Creo que mañana me gustaría cumplirte a ti otros tres deseos. Te lo mereces.
-No hace falta que hagas nada, mi deseo ya se han cumplido.
-¿A sí? ¿Y cuál era tu deseo?
-Pues mi deseo era…-la miró a los ojos- poder estar todo un día contigo y animarte.
La chica inspiró profundamente y le abrazó.
-Muchísimas gracias, pero ¿por qué?
-Porque…-inspiró profundamente- te quiero.
Nigel desvió la mirada y su corazón empezó a palpitar con muchísima más fuerza. Su respiración se entrecortaba y no sabía que pensar. Vanesa le abrazó mucho más fuerte mientras varias lágrimas resbalaban por su rostro. Apartó la cara de él, los dos se miraron intensamente y ella le besó.

martes, 11 de enero de 2011

Corazón de plata 2

                                                  Capítulo 2

La reluciente daga reposaba sobre el pecho del chico. Esta subía y bajaba siguiendo el movimiento de su respiración. Allí se encontraba, con los ojos cerrados, soñando con malvados monstruos que lograba derrotar con su daga.
Estaba empezando a amanecer cuando la puerta de la habitación se abrió ligeramente haciendo aparecer las siluetas de un hombre y de una mujer. Tenían cara cansada por el gran esfuerzo que resultaba llevar una granja. Sus manos agrietadas y sus trajes sucios demostraban aún más este esfuerzo.
-¡Felicidades Kay!-exclamaron al unísono.
En ese momento, Kay abrió los ojos. La madre, de cabellos ondulados y ojos tiernos, se le acercó para besarlo y se dio cuenta de que el chico tenía algo extraño, sus ojos habían cambiado de color. Sin darle tiempo a reaccionar, los primeros rayos del alba se asomaron por el horizonte y, atravesando la ventana, rozaron la piel morena del joven. Y, así, como por causa de un terrible hechizo, empezó a notar algo extraño en su cuerpo. Sus ojos brillaron a causa de la luz, sus colmillos se alargaron, su rostro se ensombreció y una fuerza le hizo caer de rodillas al suelo. Su cuerpo empezó a cambiar, sus uñas se afilaron y le apareció pelo plateado por todas partes.
-¡Maldita bruja!, ¡nos maldijo de verdad!-grito el padre-A tus dieciséis años te has convertido en lobo, como ella dijo.
-Pero entonces está en peligro, su cabello no puede ser más hermoso, si le ven los guardias del rey, intentarán matarlo. ¡Ya sabes lo que le gustan a nuestro monarca las pieles! Intentará hacerse un abrigo. –Exclamó la madre con mirada temerosa.
-Hijo, debes huir de aquí, aléjate todo lo que puedas y escóndete. Tu única salvación puede ser que vuelvas a ver a esa anciana. Pero ahora no puedes, tendrá que ser por la noche, momento en el que volverás a ser humano. Ella mismo lo dijo, serás lobo por el día y humano por la noche. Ahora lárgate, antes de que despierte más gente que te pueda ver. Por la daga no te preocupes, si la guardas en su caja, podrás invocarla cuando quieras, y cuando no la necesites volverá aquí hasta que la vuelvas a llamar.
Dejó la daga en el suelo ya que no tenía dedos para sujetarla y su padre la cogió corriendo para guardarla en la caja.
-Debes irte ya. –sollozó la madre.
Kay miró con sus ojos lobunos a sus padres. Intentó hablar, pero no le salieron palabras. Se giró hacia la ventana y de un impulso saltó por ella. Notó el fuerte golpe de caída en sus patas y miró hacia el lugar desde dónde había saltado. Sus padres le miraban desde la ventana.
“Adiós”, pensó. Observó el bosque que rodeaba la granja y se encaminó hacia él, perdiéndose entre las sombras de los árboles.

Corazón de plata 1

Capítulo uno

El silencio envolvía la habitación oscura, ya de noche, solo la luna conseguía rasgar aquella oscuridad. Y lo único que el plateado foco de luz iluminaba era una cama de madera de pino que reposaba bajo la ventana abierta. Sobre esta se encontraba recostado un chico delgado, de facciones suaves y agradables, cabello oscuro y ojos color miel. No podía dormir y se dedicaba a observar por la ventana la huerta sembrada de coles y zanahorias que su familia trabajaba. Dentro de unas horas pasaría a convertirse en un chico de dieciséis años. Según la tradición de su familia, como símbolo de madurez, al cumplir los dieciséis años se debía regalar un arma para poder protegerse uno mismo. Todavía resonaban en sus oídos los golpes de martillo producidos cada noche durante este último año en el que su padre había estado trabajando en ella. Le preocupaba que no pudiera verse tan maduro como esperaban los demás. Utilizar un arma no es tan fácil como parece y él se preocupaba de no conseguirlo. Sobre su escritorio se hallaba una caja dorada con matices rojizos que brillaba a causa de la luz de la luna reflejada. En ella se encontraba el arma, probablemente una daga o algo similar, pero no podía abrirla hasta que bajo sus pies, en la sala de estar, sonasen las doce campanadas del antiguo reloj de pared. A cada hora se le llenaba el corazón de emoción al escuchar el sonido de las campanadas, pero solo llegaban a nueve, a diez o a once. Sospechaba que debían quedar pocos minutos para que llegase el momento, cada segundo que pasaba hacía que se pusiese más nervioso. De repente oyó su glorioso sonido esperado, una campanada, dos campanadas, tres campanadas, su corazón iba a estallar en su pecho, diez campanadas, ya no podía más, once campanadas, se acercó a la caja para estar listo para abrirla y, por fin, el momento esperado, doce campanadas. Suavemente fue abriendo la caja y mientras miraba dentro sintió algo extraño, sin darse cuenta, el iris de sus ojos se tiñó de un color plateado. Lleno de entusiasmo observó unos segundos la daga en su vaina que había dentro, una daga curvada de empuñadura metálica con una figura de un fénix en cada lado,  un zafiro en forma de lágrima en el extremo y una vaina del mismo color con dibujos azulados. La sacó de la vaina y observo su filo plateado decorado con símbolos inscritos. La volvió a envainar  y se la llevó hasta su cama, donde se volvió a recostar para intentar conciliar el sueño.
 -¡Me encanta!- susurró mientras cerraba los ojos.-Creo que es la daga más bonita que he visto nunca. Mañana se lo agradeceré a mi padre.
En otra parte del pueblo, en una pequeña y vieja granja, todavía la luz de un fuego casi apagado iluminaba una pequeña estancia. En una silla se hallaba recostado el cuerpo viejo de una anciana. Un escalofrío recorrió su cuerpo y abrió los ojos, unos ojos negros y penetrantes.
-Ha funcionado. -murmuró mientras sonreía.

miércoles, 5 de enero de 2011

Corazón de plata

Bueno aquí os dejo el prólogo de una de mis historias. Espero que lo disfrutéis:

Prólogo

La profunda noche invadía el pequeño pueblo, a las afueras y entre las sombras se podía ver una pequeña granja con grandes terrenos cultivados. En el cielo no podía encontrarse ninguna estrella y ni ningún rastro de la brillante luna a causa de las nubes que, por capricho del viento, estaban colocadas sobre el pueblo.Una gélida brisa mecía los árboles que se encontraban a cada lado del camino que llegaba hasta la granja. Una vieja señora se había aventurado a andar a solas por el camino a causa de que el perro de su vecino, ocupante de la granja, la hubiese despertado al atacar a sus gallinas. Esta era la quinta vez que ocurría en una semana y no estaba dispuesta a perder todas sus gallinas por culpa de un perro loco sin cuidados. Al acercarse a la fina puerta de madera que servía como entrada, golpeó con su bastón fuertemente en ella varias veces. Como no encontraba respuesta, decidió volver a intentarlo mucho más fuerte. Al final la puerta se abrió descubriendo a un hombre alto con la musculatura justa para la labranza. Su pelo alborotado y su cara de pocos amigos revelaba que no le gustaba nada que le hubiesen despertado.
-¡¿Que quiere?!-preguntó malhumorado el señor.
-Solo vengo a decirle que si estoy aquí es porque su estúpido perro me ha despertado intentando comerse alguna de mis gallinas.-contestó la señora sin haberse inmutado por el enfado del hombre.
-Ya le dije la primera vez que mi perro no puede haber sido ya que alguna vez ha vivido con gallinas en mi granja.
-Bueno, pero por si acaso, ¿puede ser tan amable de agarrarle por las noches?
-¿Por qué tendría yo que hacer eso?, si sé que mi perro no es el que ataca a tus gallinas-contestó con un tono burlón.
-Me estás cansando, sé perfectamente que es tu perro porque le veo volver a tu granja y como te gusta ser así de impertinente, yo te maldigo. Tu hijo menor sufrirá la maldición, haré que su corazón sea de plata y eso hará que solo por la noche sea humano, mientras tanto será un lobo de cabellos plateados tan hermoso que todos querrán su pelaje para hacerse abrigos.
-Ya, ahora eres una bruja, ¿no? Anda y vete a tu casa, que no eres más que una vieja chiflada.-diciendo esto, el hombre cerró la puerta de golpe.
-Espera y verás cuando tu hijo cumpla dieciséis años, ya veremos quien es el que está loco-chilló la señora para que pudiera oírla.
Así, la viejecita siguió el camino de vuelta a su granja, ocultándose entre la densa niebla que se estaba creando.

Presentación

Hola a todos los navegantes de internet que han decidido pasarse por aquí, ya sea porque os gusta leer o para curiosear de que trata este blog. Quiero daros la bienvenida a un blog dónde voy a colocar narraciones inventadas por mí. A mí me gusta mucho escribir, pero siempre por una cosa o por otra no lo hago. Así que he decidido abrir este blog para poder tener una escusa para ponerme a escribir y terminar las historias que he empezado.
He decidido que cada cierto tiempo iré actualizando el blog con nuevos capítulos de mis historias, aun que de vez en cuando también colocaré diferentes tipos de escritos como narraciones cortas o incluso poemas si me inspiro.
Solo me queda desear que disfruteis leyendo mis historias y podais sentir lo que yo siento al escribirlas.